jueves, 30 de julio de 2009

Hirundinidae...


El verano puede ser infinito, me susurras con tus gestos.


Es fácil imaginarte pintando soles entre las nubes.



En tus miradas puedo leer que siempre es tiempo de golondrinas.


Pero yo desde aquí no las veo.


En este cielo sólo queda una solitaria cometa jugando a volar...





lunes, 20 de julio de 2009

La joven de las naranjas...


Sueño con la primera naranja del otoño. Como un día Manuel Rivas soñase con la primera cereza del verano en ¿Qué me quieres, amor?.

No es casualidad. Días atrás he estado leyendo el libro que te eligió en nuestra última visita a la librería. Al entrar, la magia se posó en tu cabeza y en unos minutos lo tenías entre tus manos. La joven de las naranjas. Una bonita y trascendente historia que habla del misterioso milagro de la vida, entre otras cosas. No quiero adelantar más. No sería justo para quien sienta que la magia acaba de posarse en él y quiera ir a buscarlo...



miércoles, 8 de julio de 2009

Terapia lunera...


He perdido mis letras.


Le dijo a la Luna Llena. Y esta le dedicó una de sus miradas redondas y cálidas. Y le prestó sus orejas. Pero no le dijo nada. Esta vez no. Sabía que sería de más ayuda si tan sólo la acompañaba y la escuchaba.

No sé dónde ni por qué. Pero las he perdido. Antes parecía una pequeña fábrica de letras. Producía tantas que tenía que dejarlas por todas partes.Ya sabes. A veces las escribía en mi libreta azul de bolsillo o en el cuaderno de Tinguely. Y otras las dejaba simplemente en servilletas, atadas a los cordones de mis zapatillas o las prendía con hilo invisible a mi pelo o a mis vestidos. Da igual dónde estuviera y haciendo qué. Las letras cobraban vida propia y las ayudaba a contarse. Quizás es que estén de vacaciones. En verano todos nos hacemos un poquito más vagos. O quizás es que no les he prestado demasiada atención últimamente. ¿Será eso? Tal vez... Yo creo que sí.. ¿Pero qué puedo hacer para que vuelvan? Ya sé: ¡voy a escucharlas! Tienen que saber que estoy aquí. Que no me he ido. Que pueden volver... Sí, eso es, necesitan sentirme cerca. Estoy segura de que tienen un radar para los corazones abiertos...

...Ay, Luna, muchas gracias, ¡siempre me ayudas tanto!

Y puso un beso en la punta de sus dedos y lo lanzó al aire muy fuerte. Y la Luna sonrió porque le hizo cosquillas. Y luego lo guardó en su cara oculta y volvió a sonreír :)