viernes, 27 de junio de 2008

Con sol y sin lluvia...




¿Ves cómo cuando quiero me visto el arcoiris?

lunes, 23 de junio de 2008

sábado, 21 de junio de 2008

Tabaco...

Se conocían tanto que ella era capaz de descifrar el lenguaje de las volutas de humo que él lanzaba al aire con cada bocanada de cigarrillo. Un día gris leyó en sus espirales de tabaco que ya no la amaba. Y en apenas unas semanas ella murió con diagnóstico de pecho negro...
Está claro: Fumar puede matar...

domingo, 15 de junio de 2008

Te miro...

Cuando se agota mi esperanza

te busco

para escucharte hablar

de cómo abrazar la luna

de cómo guardar el mar en caracolas

de cómo surcar el cielo hasta besar el sol

de cómo conjugarnos con la lluvia

de cómo atrapar nubes sin abandonar el suelo

de cómo ser eco en el silencio…


Cuando se agota mi esperanza

te busco

y te miro...


jueves, 12 de junio de 2008

El vals de La Boquería...

Un dos tres, Un dos tres… Paseo por el mercado y me confundo en una algarabía de colores, olores e imaginados sabores… Un dos tres, Un dos tres… Mis pasos siguen el ritmo y ya no sé si voy bailando o caminando… Un dos tres, Un dos tres… Fin de la pieza, enfrente la frutería… En lo alto, los melones ejercen de cabezas pensantes. Y las piñas lucen orgullosas su peinado. No muy lejos, carambolas, nísperos, papayas y pitahayas ofrecen sus excéntricos encantos con cierto aire misterioso. Las fresas atraen labios sensuales; y las cerezas, a niñas con volantes. Más abajo, algunas sandías muestran sus sonrisas de dientes negros. Y varios cocos seducen con su cándido interior. Mientras, los plátanos duermen acurrucados unos con otros. Las calabazas sueñan ser carroza y esperan pacientes que Cenicienta las elija. Tomates, cebollas y pepinos discuten la receta del gazpacho. Los pimientos, rojos, verdes y amarillos, brillan como un semáforo. Las alcachofas protegen su tierno corazón de los donjuanes. Y desde su acantilado, las especias hipnotizan compradores con sus exóticos cantos de sirena... Un dos tres, Un dos tres… La pieza comienza otra vez… Un dos tres, Mil uno mil dos y mil tres... Ahora soy un remolino de deseos y no me encuentro los pies… Suerte que la balanza, desde la azotea, me recuerda que allí se ejerce con justicia la alquimia de convertir el peso en oro…

sábado, 7 de junio de 2008

La vida secreta de las postales...

Adoro las postales. Qué alegría saludar al buzón y que como respuesta él me regale una mirada panorámica desde lo alto de la Torre Eiffel o un paseo por las callejitas del Albaicín o un retorno a la antigua Constantinopla o un atardecer morado en Ibiza o las luces nocturnas de la romántica Praga o ... En cuestión de segundos abro una puerta, cambio de escenario, me surmerjo en otro mundo, respiro un cielo distinto... Magia... Y ahora mi casa cuenta con un ventanal más donde asomarme...

Pero también enviarlas me resulta mágico. Primero dejar que me elijan ellas a mi, confiarme a su intuición: cada postal conoce qué palabras llevará hasta quién. Escucharlas y ayudarlas a escribirse. Y después pintarles un sello y acercalas a esa boca enorme que mira mi mano con ojos golosos, ñam, ñam, desearles buen viaje y dejarlas caeeeeeeeeeeeeeeeeeeeer.... E imaginar que el buzón es la puerta de entrada a un circuito laberíntico por donde viajan millones de cartas a grandes velocidades. Kilómetros subterráneos de carreteras postales con bifurcarciones de caminos, estaciones de paso y llegadas a destino... Y saber que acabo de mandar un puñado de ilusión, una futura sorpresa, en busca de una sonrisa dormida a la que despertar...


viernes, 6 de junio de 2008

Conversación con el espejo...


Hoy parezco un garabato,

un borrón sin cuenta nueva,

unas líneas sin sentido,

rayadas, enmarañadas...



Hoy pareces confundida,

liada, desorientada.

Quizás

necesites tiempo

para poner orden al sentimiento...

martes, 3 de junio de 2008

Miguitas...

Ya hace tiempo que al ver caer las miguitas de mis galletas deseo que un duende las siga y se quede a vivir conmigo. Sí, un duende. Un duende mágico de los que viven en cuentos infantiles y en leyendas populares. No importa si verde, naranja, a rayas, con lunares, pequeñito o gordinflón. Pero uno de los buenos. Que me cuide allí donde no llego...

Que anime a mis gafas a viajar al trabajo en bolso cuando, perezosas por leer hasta tarde la noche anterior, no siguen mi ritmo matutino...


Que busque cosquillas en mis pies cuando estoy malhumorada y peine mis rizos cuando sopla el viento...


Que guíe de vuelta a casa a los objetos aventureros que un buen día decidieron saltar a conocer mundo...


Que cada noche recoja el edredón caído por el trajín de mis sueños y nos arrope, a mí y a ellos, hasta la copla del despertador…