viernes, 29 de febrero de 2008

¿Por qué gritan las personas?

"Un día Meher Baba preguntó a sus mandalies lo siguiente: ¿Por qué la gente se grita cuando están enojados?

Los hombres pensaron unos momentos: Porque perdemos la calma -dijo uno- por eso gritamos...
-Pero ¿Por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? -preguntó Baba
. ¿No es posible hablarle en voz baja?¿Por qué gritas a una persona cuando estás enojado?

Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Baba. Entonces él explicó: Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.

Baba continuó: ¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran? Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente... ¿Por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Y cuando se enamoran más aún ¿qué sucede? No hablan, sólo susurran y se vuelven aun más cerca en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo. ¡Así es cuán cerca están dos personas cuando se aman!

Y finalmente les dijo: Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más o llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso..."


Cuento que viaja por internet

martes, 26 de febrero de 2008

Encadenados...


Foto: Mylene Bressan

"FuimoSimplESlaboneSolitarioS"

lunes, 25 de febrero de 2008

Gracias...

GRACIAS a Ignacio Bermejo por compartir este premio tan especial conmigo: Premio Dardo 2008...



GRACIAS a todos los que me escucháis al leerme...
GRACIAS a los que además lanzan sus botellas con mensajes que me hacen sonreír al desplegarlos...
GRACIAS a Bohemia por abrirme las puertas de este mágico mundo bloggero (te otorgaría el premio también a tí, bonita, pero sé que ya lo tienes)...

En palabras de Ignacio Bermejo (http://ignaciobermejomartinez.blogspot.com), el Premio Dardo "es un premio a la calidad y calidez humana. Con este premio lo que se pretende es una caricia para el alma, pero además, quienes lo reciben lo han de conceder a cinco blogs que considere merecedores de la distinción".


Yo quiero compartir mi premio con:

Danelí

http://corazondebonobon.blogspot.com


La signora

http://la-signora.blogspot.com

Thothi

http://elpoetadelascolinassolitarias.blogspot.com

Máximo Ballester

http://musas-extraviadas.blogspot.com

María Coca

http://latascasinnombre.blogspot.com

viernes, 22 de febrero de 2008

Pasatiempo...



Su mayor pasatiempo era palabrear. LLenaba su bolsillo derecho de consonantes, el izquierdo de vocales y jugaba a formar palabras por azar. Un día tropezó y sus letras salieron del pantalón y volaron con el viento...

Desde entonces, en sus ratos libres reina el silencio...

miércoles, 20 de febrero de 2008

Sigue lloviendo...


La lluvia sigue infinita.

Y con cada gota, la ciudad se torna más gris.

Gris el cielo. Grises las calles. Gris el viento.

Grises, también, algunas almas camaleónicas.

Yo respiro paseo miro amo

buscando color

en estos días de charcos.

lunes, 18 de febrero de 2008

Llueve...

Afuera
la
lluvia
cae
infinita
y
mirándome
me
susurra
esta
canción...

sábado, 16 de febrero de 2008

Nostalgiar...


Yo
nostalgio,




Tú, ¿nostalgias?

(versos adaptados de Benedetti)

jueves, 14 de febrero de 2008

Radiografía del amor...




¿Será por eso que hoy encontré menos mariposas en la calle?

miércoles, 13 de febrero de 2008

Experimento visual...

¿Por qué no probamos un día a cerrar los ojos e intentar movernos por el mundo?




Cobrarán otro valor los sonidos, las palabras, los olores, el tacto, el sabor...

Descubriremos que existen muchas más formas de ver las cosas de las que imaginamos...

martes, 12 de febrero de 2008

Extraña humareda...

Al caer la noche, una chimenea se vuelve surtidor de colores invisibles...

Afuera, gente revolucionada ondea la bandera del cariño y se lanza a combates de roces, caricias, abrazos y besos...

En el interior, una pareja de enamorados se entrega a la pasión, ajena a los efectos que su amor en forma de humo está provocando en la ciudad

lunes, 11 de febrero de 2008

Esperando un Ulises...

Paciente pero con hambre de noticias tuyas, mi puerta espera a su Ulises de papel...


Al no poder tejer y deshacer, esta Penélope a los pretendientes, se los traga...

jueves, 7 de febrero de 2008

Kafka y la muñeca...

"- Vale. Cuéntame ya esa historia.

- De acuerdo. Esa historia. La historia de la muñeca... Estamos en el último año de la vida de Kafka, que se ha enamorado de Dora Diamant, una chica polaca de diecinueve o veinte años de familia hasídica que se ha fugado de casa y ahora vive en Berlín. Tiene la mitad de años que él, pero es quien le infunde valor para salir de Praga, algo que Kafka desea hacer desde hace mucho, y se convierte en la primera y única mujer con quien Kafka vivirá jamás. Llega a Berlín en el otoño de 1923 y muere la primavera siguiente, pero esos últimos meses son probablemente los más felices de su vida. A pesar de su deteriorada salud. A pesar de las condiciones sociales de Berlín: escasez de alimentos, disturbios políticos, la peor inflación de la historia de Alemania. Pese a ser plenamente consciente de que tiene los días contados. Todas las tardes, Kafka sale a dar un paseo por el parque. La mayoría de las veces, Dora lo acompaña. Un día, se encuentra con una niña pequeña que está llorando a lágrima viva. Kafka le pregunta qué le ocurre, y ella contesta que ha perdido su muñeca. Él se pone inmediatamente a inventar un cuento para explicarle lo que ha pasado. “Tu muñeca ha salido de viaje”, le dice. “¿Y tú cómo lo sabes?”, le pregunta la niña. “Porque me ha escrito una carta”, responde Kafka. La niña parece recelosa. “¿Tienes ahí la carta?”, pregunta ella. “No, lo siento”, dice él, “me la he dejado en casa sin darme cuenta, pero mañana te la traigo.” Es tan persuasivo, que la niña ya no sabe qué pensar. ¿Es posible que ese hombre misterioso esté diciendo la verdad? Kafka vuelve inmediatamente a casa para escribir la carta. Se sienta frente al escritorio y Dora, que ve como se concentra en la tarea, observa la misma gravedad y tensión que cuando compone su propia obra. No es cuestión de defraudar a la niña. La situación requiere un verdadero trabajo literario, y está resuelto a hacerlo como es debido. Si se le ocurre una mentira bonita y convincente, podrá sustituir la muñeca perdida por una realidad diferente; falsa, quizá, pero verdadera en cierto modo y verosímil según las leyes de la ficción. Al día siguiente, Kafka vuelve apresuradamente al parque con la carta. La niña lo está esperando, y como todavía no sabe leer, él se la lee en voz alta. La muñeca lo lamenta mucho, pero está harta de vivir con la misma gente todo el tiempo. Necesita salir y ver mundo, hacer nuevos amigos. No es que no quiera a la niña, pero le hace falta un cambio de aires y por tanto deben separarse durante una temporada. La muñeca promete entonces a la niña que le escribirá todos los días y la mantendrá al corriente de todas sus actividades. Ahí es donde la historia empieza a llegarme al alma. Ya es increíble que Kafka se tomara la molestia de escribir aquella primera carta, pero ahora se compromete a escribir otra cada día, única y exclusivamente para consolar a la niña, que resulta ser una completa desconocida para él, una criatura que se encuentra casualmente una tarde en el parque. ¿Qué clase de persona hace una cosa así? Y cumple su compromiso durante tres semanas, Nathan. Tres semanas. Uno de los escritores más geniales que han existido jamás sacrificando su tiempo (su precioso tiempo que va menguando cada vez más) para redactar cartas imaginarias de una muñeca perdida. Dora dice que escribía cada frase prestando una tremenda atención al detalle, que la prosa era amena, precisa y absorbente. En otras palabras, era su estilo característico, y a lo largo de tres semanas Kafka fue diariamente al parque a leer otra carta a la niña. La muñeca crece, va al colegio, conoce otra gente. Sigue dando a la niña garantías de su afecto, pero apunta a determinadas complicaciones que han surgido en su vida y hacen imposible su vuelta a casa. Poco a poco, Kafka va preparando a la niña para el momento en que la muñeca desaparezca de su vida por siempre jamás. Procura encontrar un final satisfactorio, pues teme que, si no lo consigue, el hechizo se rompa. Tras explorar diversas posibilidades, finalmente se decide a casar a la muñeca. Describe al joven del que se enamora, la fiesta de pedida, la boda en el campo, incluso la casa donde la muñeca vive ahora con su marido. Y entonces, en la última línea, la muñeca se despide de su antigua y querida amiga. Para entonces, claro está, la niña ya no echa de menos a la muñeca. Kafka le ha dado otra cosa a cambio, y cuando concluyen estas tres semanas, las cartas la han aliviado de su desgracia. La niña tiene la historia, para habitar un mundo imaginario, las penas de este mundo desaparecen. Mientras la historia sigue su curso, la realidad deja de existir."

Brooklyn Follies, Paul Auster

miércoles, 6 de febrero de 2008

Tras la luz...



El loto tiene sus raíces en el fango. Y al crecer hacia arriba, aspirando llegar a la luz, sus pétalos se abren convirtiéndose en una hermosa flor...

lunes, 4 de febrero de 2008

Ángela...



Madre siempre me explicaba que escogió para mí este nombre porque me permitiría llegar a cualquier parte, me daría alas... Sólo debes batirlas con fuerza y confiar en el viento...

domingo, 3 de febrero de 2008

No llueve...


No llueve y es curioso. Yo diría
Que no ha llovido nunca. Que la lluvia
Fue un sueño que alguien tuvo en la sequía…

Alexis Díaz-Pimienta

sábado, 2 de febrero de 2008

Peumayen en directo...

Una canción desea silencio...



Y un náufrago sueña no ser rescatado...


Hace ya siete meses, tres días y dos horas
naufragué en esta isla que no está en ningún mapa.
La primera semana lloré como un muchacho
asustado y el miedo vino a vivir conmigo.

Luego maldije a Dios los quince días siguientes.
Y me pasé tres días sin agua ni comida.
Los siguientes dos meses he añorado tu cuerpo
y soñado con el tibio roce de las sábanas.

Cada noche encendía hogueras en los montes
pendiente de que un barco pasara por delante
de esta isla maldita . Y en la playa he dejado
mensajes de socorro pidiendo que vinieras.

Arrojé cien botellas con mensajes urgentes.
Y durante tres meses aprendí que la vida
es un cangrejo, un fruto, el agua del torrente,
el sol que cada tarde pinta de rojo el agua.

Ya no siento temores. Recuerdo vagamente
que más allá del mar hay fusiles y espadas
y hombres que maldicen haber nacido un día.
Y que aquel mundo era una isla de monstruos.

Ayer me desperté cantando sin que nadie
me dijera: "Estás loco ¿A qué tanta alegría?"
Y cada tarde escribo en la arena unos versos
que borran las mareas y que de nuevo escribo.

Hoy he visto pasar un barco no muy lejos.
He apagado raudo la luz de las hogueras
y he borrado todos los mensajes de auxilio.
Afortunadamente el buque ha pasado de largo.