He perdido mis letras.
Le dijo a la Luna Llena. Y esta le dedicó una de sus miradas redondas y cálidas. Y le prestó sus orejas. Pero no le dijo nada. Esta vez no. Sabía que sería de más ayuda si tan sólo la acompañaba y la escuchaba.
No sé dónde ni por qué. Pero las he perdido. Antes parecía una pequeña fábrica de letras. Producía tantas que tenía que dejarlas por todas partes.Ya sabes. A veces las escribía en mi libreta azul de bolsillo o en el cuaderno de Tinguely. Y otras las dejaba simplemente en servilletas, atadas a los cordones de mis zapatillas o las prendía con hilo invisible a mi pelo o a mis vestidos. Da igual dónde estuviera y haciendo qué. Las letras cobraban vida propia y las ayudaba a contarse. Quizás es que estén de vacaciones. En verano todos nos hacemos un poquito más vagos. O quizás es que no les he prestado demasiada atención últimamente. ¿Será eso? Tal vez... Yo creo que sí.. ¿Pero qué puedo hacer para que vuelvan? Ya sé: ¡voy a escucharlas! Tienen que saber que estoy aquí. Que no me he ido. Que pueden volver... Sí, eso es, necesitan sentirme cerca. Estoy segura de que tienen un radar para los corazones abiertos...
...Ay, Luna, muchas gracias, ¡siempre me ayudas tanto!
Y puso un beso en la punta de sus dedos y lo lanzó al aire muy fuerte. Y la Luna sonrió porque le hizo cosquillas. Y luego lo guardó en su cara oculta y volvió a sonreír :)













































































